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La dictadura prohibió a soldados homenajear a los caídos: el primer 2 de abril en Chaco
En 1983, un año después del conflicto, los excombatientes no pudieron rendir tributo a sus compañeros caídos debido a la prohibición del gobierno de facto. A pesar de las trabas, los sobrevivientes se organizaron de manera simbólica para recordar a los fallecidos en Malvinas.

Este miércoles, 2 de abril se conmemora el Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas, se trata del 43° aniversario y tanto a nivel nacional como provincial se realizan homenajes para recordar a los héroes que defendieron la soberanía nacional en las islas. Sin embargo, esta tradición no siempre se respetó, y los propios sobrevivientes del conflicto bélico tuvieron prohibido recordar a sus compañeros.
En 1983, un año después del fin de la guerra, los soldados que volvieron de Malvinas, pretendían homenajear "a los caídos, los que quedaron allá", el 2 de abril a través de un acto civil, todavía bajo el gobierno de facto. Presentaron varias notas solicitando autorización para la ceremonia, pero los militares no se lo permitieron.
Antonio Polentarrutti, veterano de la guerra contó a Diario TAG cómo se vivió ese momento, y la manera en que los sobrevivientes siguieron su convicción a pesar de las trabas gubernamentales y homenajearon a los caídos de manera particular.

En 1983 gobernaba la provincia el coronel José David Alberto Ruiz Palacios y el jefe de la Policía era Sotelo Alegre, ambos tomaron la decisión de prohibir el acto, diciendo que a los soldados "no les correspondía y que no era algo oficial". El 2 de abril pasó, las autoridades realizaron una ceremonia oficial, pero sin la presencia de los excombatientes.
Lo que los soldados pretendían era simple, "dejar una ofrenda floral y descubrir una placa", que luego quedaría en la plaza central, y concentrarseen en las calles Rawson (actualmente Arturo Frondizi) y Antártida Argentina (actualmente Arturo Illia), el excombatiente asegura que la prohibición del acto fue la primera "de las mil y una trabas que nos pusieron después de la vuelta de Malvinas".
Pasó el 2 de abril de 1983, pero los "pibes de Malvinas", que en ese momento eran jóvenes de entre 19 y 22 años, no se rindieron y a pesar de la prohibición militar, el 3 de abril se reunieron en el Cementerio San Francisco Solano de la ciudad de Resistencia para recordar a los caídos en la guerra.
Junto a sus familiares, y sus ofrendas florales los héroes de Malvinas marcharon de manera pacífica hacia el cementerio, dejaron las flores en la cruz central y descubrieron simbólicamente la placa, en un acto particular "pura y exclusivamente de excombatientes, donde el personal militar no estaba invitado", también participaron algunos partidos políticos, en lo que fue la antesala de la vuelta de la democracia.

La valentía de los excombatientes no acabó solo con la decisión de armar su propio acto, sino también quedó demostrada durante el homenaje. Polentarrutti asegura que "había más gente de los servicios, es decir policías encubiertos", que pretendían "ver que íbamos a hacer nosotros", pero a pesar de la presencia policial, "fue una linda movilización, se les demostró que estábamos vivos y que podíamos hacer un acto pacífico sin provocar a nadie".
Aquel 3 de abril soldados de Resistencia y algunos pocos del interior de la provincia se congregaron, sin embargo, no fue una gran convocatoria, aún la Argentina se encontraba bajo la dictadura militar que prohibió ese primer acto y "mucha gente medio que no se quería arrimar, imagínate un grupito chiquito de gente contra todo el poderío de los militares".

A 42 años de ese momento, los excombatientes mantienen viva la memoria de los caídos, aún conservan las páginas de los diarios de aquel momento y las fotografías de 1983, que tienen escrita la leyenda "acto prohibido por el gobierno", en lo que Polentarrutti sostiene que fue "uno los últimos manotazos de ahogado del gobierno militar, ya en decadencia que trataba de subsistir".

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